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La nueva estrella de Coesam: Uvaterapia
miércoles, 05 de septiembre de 2007

Carlos Amín comenzó exportando cascarillas de rosa mosqueta a Alemania, pero se hizo famoso por producir y comercializar con éxito inusitado otro producto derivado de este fruto: el aceite. Hoy, 33 años después, la compañía que fundó su padre, Coesam, genera ventas por casi US$ 4 millones –el 95% es exportación a países como Alemania, Japón, EE.UU., Egipto y Rusia–, tiene un programa de investigación y desarrollo que es envidia en América Latina y, como si fuera poco, creó una fundación para apoyar a emprendedores agrícolas en Chile.

Después del aceite de rosa mosqueta, que les dio fama mundial, Coesam comenzó a ampliar su portafolio. Entre los ’80 y ’90 consolidaron el área de plantas medicinales y materias primas nutracéuticas –eucaliptu, hierba de san juan, sauce negro, equinácea y otros productos más tradicionales como boldo o matico– para terminar, a fines del siglo XX, con una nueva línea de uvaterapia, su nueva carta para seguir conquistando mercados internacionales. “Es una innovación mundial patentada por nosotros”, asegura Carlos Amín, quien es hoy un referente del emprendedor exitoso y con la visión necesaria para competir en mercados globales.

La apuesta más reciente de Coesam se trata, básicamente, de una gama de cosméticos elaborados sobre la base de aceite de pepa de uva (vitis vinifera), producida en el sur de Chile. ¿Por qué? La fruta contiene una gran cantidad de nutrientes en la forma de vitaminas, oligo-elementos y aceites esenciales, los cuales sumados a los más conocidos polifenoles constituyen una fuente humectante y de energía para la piel de un alto valor cosmético.

“Los polifenoles protegen contra los radicales libres evitando la descomposición de la elastina y de las fibras de colágeno, manteniendo la elasticidad de la piel y del cabello”, asegura Coesam. En general, el producto incrementa la microcirculación cutánea, creando barreras protectoras contra la presencia de radicales libres, lo que ayuda a prevenir el envejecimiento y la deshidratación.

“Considerando que la uva es una de las frutas más antiguas del planeta y que  primer cultivo es atribuido a Noé, lo estamos promoviendo como un concepto milenario”, precisó Carlos Amín a la prensa. “La promesa del producto tiene que ver con frenar el envejecimiento, ya que los polifenoles que están en altas concentraciones en la uva son potentes antioxidantes”.

El producto, de hecho, fue su carta de entrada Estados Unidos, mercado al que la empresa ingresó con todo en 2005, de la mano de socios y comercializadores locales.

LOS SECRETOS DE LA ROSA MOSQUETA

Las primeras exportaciones de rosa mosqueta deshidratada a Alemania, en 1974, se destinaron a la elaboración y manufactura de productos alimenticios. Sin embargo, la familia Amín creía que uso podía llegar más lejos.

Mediante largas y detalladas investigaciones, la empresa logró determinar que el aceite obtenido de sus semillas contenía un poderoso agente regenerador de tejidos cutáneos que ayudaba en el tratamiento de pieles quemadas, cicatrices, atenuación de líneas de expresión, prevención de estrías y problemas de pigmentación de la piel.

Fue el inicio del boom de los productos en base a rosa mosqueta.

Pero eso no es todo. Coesam también exporta materias primas orgánicas derivadas de rosa mosqueta con certificación internacional (por IMO-Suiza y JAS/JONA de Japón) y lanzó una línea de productos de gel  (reafirmante, para prevenir estrías y reductor) y un jabón de algas.

Hoy, más del 25% de la producción de la compañía proviene del cultivo orgánico de rosa mosqueta en la zona de Cabrero, en la VIII Región. Allí poseen más de 100 hectáreas plantadas con una variedad que fue genéticamente seleccionada, mejorada y patentada después de cinco años de una investigación, realizada durante los años ’90, con el apoyo de la Fundación Chile.

Esta variedad patentada –sostiene la empresa–, contiene más vitamina C, más proteína y es más resistente a condiciones climáticas adversas. Además, les ha generado dos beneficios clave: les permite garantizar una calidad uniforme y les ha abierto las puertas de nuevos mercados a través de su producción orgánica.

Para finalizar, una muestra del ingenio de Coesam: están exportando las piñas del pino radiata... sí, ¡las mismas que están botadas desde la zona central de Chile hasta la X Región! La empresa las recolecta, la lava y empaca. El resultado es un producto limpio y con un aroma muy agradable que se vende como adorno navideño a muchos países, sobre todo a Canadá.

VOY POR MÁS

El espíritu emprendedor de Carlos Amín y su equipo no se detiene. Después de la rosa mosqueta vinieron los productos nutracéuticos y la uvaterapia, y comenzaron a internarse en el mundo de las algas marinas. ¿Cuáles son las nuevas aventuras de Coesam?

  1. Algas marinas: consolidar este segmento con nuevos productos y más investigación.
  2. Cafeterapia: utilización de los componentes del café para promover productos de relajación o energizantes.
  3. Gansos: comenzaron utilizándolos como control de malezas en sus cultivos orgánicos, pero ya apuestan a producir carne, paté y otros productos con sus plumas.
 
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