Noticias
Currículum
Cómo escribir un CV No lo dudes: necesitas aprender a escribir un currículum profesional. Y por una razón muy sencilla: será tu tarjeta de presentación ante quien no te conoce.
Básicamente, debes elaborar un documento que logre llamar la atención del seleccionador; comunicar correctamente tus habilidades, estudios y experiencia; y proyectar una carrera en ascenso o un perfil adecuado al cargo al que deseas postular.
Si nunca has escrito un CV, comienza reuniendo la información necesaria. Para saber qué necesitas, lee uno de nuestros ejemplos .
Si necesitas mejorar tu currículum o actualizarlo, define qué tipo de documento deseas presentar (cronológico, cronológico inverso o funcional) y establece los puestos y empresas a los que deseas postular. Esto último es muy importante. Probablemente necesites más de un CV. ¿La razón? Cada cargo y, sobre todo, cada empresa, requerirán la elaboración de una estrategia personalizada de ataque.
No es lo mismo postular a una multinacional donde nadie te conoce y te diriges directamente al gerente de recursos humanos, que enviar tus antecedentes a una empresa pequeña donde ya eres amigo de una o varias personas. Esto no significa bajar la calidad en tu presentación para postular a una compañía de menor tamaño; significa afinar tu puntería según el tamaño de la presa.
Guarda, siempre, una copia de cada currículum enviado y márcala con el nombre de la empresa a la que postulaste. Esto es muy importante cuando envías distintos CVs a muchos lugares. Así, evitas caer en contradicciones o imprecisiones y tienes un documento a la mano a la hora de preparar tu entrevista.
Puedes estructurar tu currículum siguiendo tres formatos básicos: cronológico, cronológico inverso y funcional.
Cronológico
Presenta la información partiendo de lo más antiguo a lo más reciente.
Ventaja: resalta tu evolución profesional, demostrando estabilidad y/o evolución ascendente en tus responsabilidades laborales.
Úsalo si: quieres demostrar una carrera en continua alza.
Cronológico inverso
Es una presentación que ha ido ganando terreno en los últimos años y consiste en partir con los datos más nuevos.
Ventaja: destaca tu desempeño más reciente, que es, probablemente, lo que más interese a quien esté interesado en contratarte.
Úsalo si: quieres resaltar tu último trabajo.
Funcional
Organiza la información por temas para facilitar la presentación de tu formación y experiencia: estudios, áreas de desempeño (marketing, finanzas, gerencia general, etc.), principales logros profesionales, fortalezas, reconocimientos (laborales y académicos), entre otros. Puedes encontrar dos tipos de CVs funcionales: mixto (mantiene algunos elementos de un currículum cronológico) y 100% funcional.
Ventaja: promueve información clave, evitando una lectura cronológica. Es, en términos de marketing, mucho más rápido de leer y genera mayor impacto.
Úsalo si: quieres omitir errores en tu carrera (periodos de inactividad, cambios frecuentes de trabajo, etc.) y enfocarte en logros puntuales (“mejor vendedor del año”, “aumento en la reconversión de clientes”, etc.”).
¿Cuál es la mejor? Sin duda, el que mejor se acomode a tu historia laboral y te permita promover mejor tus cualidades. Todo depende de tu estrategia. Es muy probable que la persona que te entreviste –sea en Recursos Humanos o a nivel gerencial– esté familiarizada con los tres formatos.
La organización de tu CV dependerá del formato que elijas (cronológico, cronológico inverso o funcional) y de la estructura de datos que utilices. Pero aquí están los elementos que NO puedes olvidar:
Datos personales:
Nombre y apellidos.
Lugar y fecha de nacimiento.
Estado civil (puedes omitirlo).
Domicilio de referencia.
Datos de contacto: correo electrónico, teléfono, etc.
Actividades personales de interés.
Antecedentes Académicos:
Cronológico y descendente: 2007, 2006, 2005...
Estudios y titulación obtenida.
Centro, localidad y fechas de estudios.
Formación postgrado o complementaria.
Estudios en el extranjero, becas, etc.
Experiencia profesional:
Empresa, organismo, institución.
Fecha, responsabilidades y funciones realizadas.
Si tienes poca experiencia, precisa las labores de práctica profesional y detalla todo lo que tengas laboralmente.
Metas profesionales:
Cuáles son tus objetivos como profesional.
Qué ofreces a la empresa para hacerla crecer.
Distinciones:
Premios o reconocimientos obtenidos.
Empresa o institución que la otorgó.
Cursos y Seminarios:
Actividades de formación y capacitación realizadas.
Organización que dictó los cursos, fecha y lugar.
Idiomas:
Cuáles y qué nivel tienes de ellos tanto en lo oral como escrito: bajo, medio o alto.
Indicar títulos (si se tienen).
Computación e Internet:
Precisa qué herramientas tecnológicas realmente conoces y puedes usar.
Ideal establecer nivel de manejo: bajo, medio o alto.
Mentir.
Un currículum sencillo y poca experiencia laboral no son pretextos para decir lo que no eres. Una mentira puede ayudarte a abrir una puerta, pero, al final, puede terminar en un gran fracaso para ti y tu hoja de vida.
Las opiniones están dividas entre quienes promueven el uso de una carta de presentación y quienes piensan que ya no es necesario. De todas formas, te decimos cómo hacerla y te damos algunas pistas sobre cuándo conviene usarla.
Básicamente, se trata del documento que antecede y, como su nombre lo indica, presenta tu currículum vitae. Aún hoy, muchos postulantes la utilizan como una introducción cuando envían su CV por correo físico. En este caso, debe compaginarse primero la carta de presentación y, luego, el currículum. Si envías tus antecedentes por e-mail, este texto te servirá, de todas formas, para presentarte.
Consejos básicos:
Esta carta puede tener una variación importante: si ya has recibido una propuesta de trabajo o una empresa desea revisar tu currículum, considera este consejo adicional:
Fuentes:
Desarrollado por Agencia Web