Lluís G. Renart y Carles Cabré
En los últimos años, la creación y el mantenimiento de relaciones duraderas con los clientes han ido adquiriendo creciente importancia en el marketing. La nueva definición de marketing emitida por la American Marketing Association (AMA) en septiembre de 2004, así lo atestigua: "Marketing es una función de las organizaciones y un conjunto de procesos para crear, comunicar y entregar valor a los clientes, y para gestionar las relaciones con los clientes mediante procedimientos que beneficien a la organización y a todos los interesados".
El escaso o inexistente retorno de la inversión de muchas soluciones de gestión de esas relaciones, conocidas como CRM (Customer Relationship Management), demuestra que todavía queda mucho para conseguir que el diseño y puesta en práctica de este tipo de estrategias permita a las empresas registrar un incremento notable de ventas y beneficios. En su documento "Las claves del marketing relacional bien hecho", el profesor del IESE Lluís Renart y el asistente de investigación Carles Cabré proponen algunas medidas para mejorar ese aspecto.
Como se adelantaba en el anterior trabajo de estos autores, "CRM: tres estrategias de éxito", la clave de un buen marketing relacional puede estar en seguir un proceso en tres pasos: definir la misión de la empresa, diseñar la estrategia relacional y sus actividades, y habilitar los medios humanos y técnicos para llevarla a cabo.
Hay que empezar por definir claramente la misión, los valores y la cultura de la empresa. Y resulta altamente deseable que la definición de la misión sea de alta calidad, es decir, que contenga una proporción importante de motivos trascendentes o altruistas.
En segundo lugar, es preciso diseñar y poner en práctica una estrategia relacional, compuesta de un conjunto de actividades relacionales diferenciadas. Para cada actividad relacional, hay que precisar en qué consiste, a quién se ofrece, y las condiciones de acceso. Obviamente, el conjunto de actividades relacionales debe ser coherente y acorde con la misión, los valores y la cultura de la empresa.
Finalmente, y sólo en tercer lugar, hay que asignar el equipo humano, e identificar y poner en juego los recursos tecnológicos e informáticos necesarios para poner en práctica cada una de las actividades relacionales diseñadas.
Renart y Cabré apuntan que muchos errores y fallos en la implantación de sistemas CRM tienen su origen en que muchas empresas "empiezan la casa por el tejado", es decir, adquieren un programa informático complejo y sofisticado, "que lo puede hacer todo", antes de tener mínimamente claras las ideas sobre por qué y para qué lo van a utilizar.
En este nuevo documento, los autores proponen siete consideraciones clave para obtener buenos resultados al diseñar e implantar una estrategia de marketing relacional:
Fuente: IESE Insight
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