Carlos García-Pont, J.M. García-Pandiello
La expansión corporativa internacional está transformando las filiales y a las personas que las dirigen. En su estudio "Multinational Organization: The Middle Manager", Carlos García Pont y J. M. García-Pandiello analizan esta tendencia actual de la gestión empresarial. Los autores sostienen que los mandos medios no deberían sentirse como un eslabón más de la cadena de valor corporativa, pues en realidad desempeñan un papel estratégico cada vez más importante.
Las corporaciones multinacionales soportan actualmente una intensa presión competitiva: han de tener presencia tanto mundial como local y aprender del mercado globalizado. En respuesta a estas exigencias, las multinacionales están adoptando nuevas formas organizativas, de cariz multidoméstico, global, internacional o transnacional. La mayor parte de las empresas parecen dirigirse hacia un modelo transnacional, es decir, persiguen satisfacer tanto las necesidades de una organización mundial como las de una multidoméstica, centrada esta última en la adaptación a los mercados locales. A medida que las multinacionales van evolucionando hacia ese modelo transnacional, cobran cada vez mayor importancia la coordinación, especialización e integración de las filiales.
Hoy día, las filiales se hallan en una encrucijada. Han pasado de ser entidades autónomas a formar parte de la cadena de valor corporativa y quedar sujetas al control de la casa matriz. Los problemas empiezan para las filiales cuando la multinacional -influida por su herencia administrativa, su posicionamiento o la lógica del sector, entre otros factores- decide llevar a cabo una reorganización. El cambio normalmente comienza por los servicios centrales, como recursos humanos, y luego sigue con los sistemas de gestión de la información y los de producción. Al final, la estrategia industrial deja de estar en manos de la filial y pasa a ser coordinada a escala regional o mundial por un comité industrial.
Este nuevo proceder suele sumir a las filiales en un estado de pesimismo. Cuando los directivos de una filial miran el mapa de su empresa, ven "agujeros" o decisiones en las que ya no tienen ni voz ni voto. Muchos directivos acaban sintiéndose meros ejecutores de una estrategia decidida por otros.
Pero los autores creen que las filiales deben dejar a un lado este pesimismo y adoptar una actitud más constructiva que les ayude a reconducir su situación. En lugar de pensar en términos de "mapa agujereado", los autores sugieren que las filiales lo consideren un "mapa complementario". Para que una multinacional funcione como es debido, sus filiales de todo el mundo deben desarrollar funciones complementarias y mantenerse en estrecho contacto. Si la filial se ve a sí misma como una parte colaboradora y abierta de una empresa receptiva, no le quedará más remedio que adoptar una actitud proactiva y más internacional.
Pero, ¿cómo afecta este cambio a los mandos medios? Estos directivos desempeñan varios papeles clave en el seno de la filial. Coordinan sus recursos, interpretan y gestionan las relaciones con otras filiales y la coordinación de recursos entre las distintas unidades de la empresa. También median entre la empresa y sus clientes y proveedores. En resumen, los mandos medios ejecutan la dirección estratégica de la empresa.
Aunque los mandos medios apenas son conscientes de la importancia de su capacidad mediadora entre los agentes internos y externos de la organización, lo cierto es que constituyen uno de los principales activos de la empresa. Es más, los mandos medios capaces de dar una valoración del entorno empresarial a sus superiores pueden redefinir el contexto estratégico e influir en la estrategia de la empresa.
El estudio ilustra el nuevo papel de los mandos medios con el caso de una multinacional anglosajona que posee una filial en España, WEA España Sistemas de Frenos. Los autores analizaron la internacionalización del equipo directivo de la filial y sus relaciones con clientes, proveedores y otras filiales. La conclusión es que las multinacionales deben tener en cuenta las iniciativas emprendedoras de todos los directivos de la filial. Una organización centralista, sin una aportación local, es simplemente inviable. Asimismo, es fundamental una buena gestión de las relaciones personales dentro de la empresa. Las relaciones de los mandos medios son sumamente importantes.
Al tiempo que internacionalizan o integran sus operaciones en todo el mundo, las multinacionales deben animar a sus filiales a pensar que son "parte de un todo". Si las corporaciones logran mejorar la gestión de las relaciones entre las filiales, pueden facilitar el acceso a los recursos distribuidos e impulsar a los mandos medios a adoptar una actitud más proactiva e internacional como agentes de cambio.
Fuente: IESE Insight
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