La influencia del lugar del trabajo en el bienestar y la productividad de los empleados es un tema que cada vez preocupa más, pero todavía queda mucho terreno por recorrer en este sentido.
Randstad ha llevado a cabo entre los profesionales de recursos humanos una encuesta online y una serie de entrevistas telefónicas más en profundidad para investigar sobre este tema. Los resultados indican que más del 90% de las personas encuestadas estiman que el lugar de trabajo tiene bastante o mucha influencia sobre la productividad de los empleados. Solamente el 3% considera que no tiene ninguna influencia. Es decir, un trabajador feliz es más productivo.
Por otra parte, el 92% de los profesionales de RRHH piensan que el entorno de trabajo tiene bastante o mucho impacto en el bienestar de los trabajadores en su empresa. Y hasta el 82% piensa similar respecto a la satisfacción en el trabajo. Del 65% al 75% de las personas encuestadas opinan que el medio físico en el que los futuros empleados tendrán que trabajar les influencia a la hora de decidir unirse o no a la empresa. Y más del 90% opinan que el grado de implicación del trabajador depende del lugar de trabajo.
Se puede concluir, por lo tanto, que los profesionales de RRHH perciben diariamente la importancia del lugar de trabajo en el grado de “happiness” (alegría) del trabajador.
Pese a ello la función potencial que los responsables de RRHH podrían jugar en este aspecto no se tiene suficientemente en cuenta, ya que se ven raramente implicados en la comunicación relativa a los procesos de transformación del entorno físico de trabajo, sin hablar de la transformación misma.
El estudio resalta que un lugar de trabajo demasiado caluroso disminuye en gran medida la productividad, tanto física como intelectual. Además, el calor conlleva a errores. La temperatura debe estar en una media de 21 °C.
El sonido perjudica la capacidad de concentración, sobre todo cuando se trata de ruidos imprevisibles (una conversación en voz alta en otro escritorio, por ejemplo). Sin embargo, resistimos mejor a un ruido constante y previsible (por ejemplo, el zumbido del radiador). La solución: protege tu oficina del ruido molesto con materiales aislantes y enmascara el ruido con una música tranquila o un generador (o un CD) de “ruido blanco” (un tipo de sonido que cubre otros).
Leer en la oscuridad cansa los ojos y los músculos que los rodean. El resultado: cansancio y dolores de cabeza. Eso sí, la intensidad luminosa óptima depende en gran parte de la naturaleza de la tarea. La regla general es la siguiente: cuanto más precisa sea la tarea, más luz hace falta. Además, reparte la luz en toda la oficina y evita los reflejos en las pantallas de los ordenadores con persianas.
Tu cuerpo necesita oxígeno para trabajar de modo óptimo. Asegúrate de que nadie fuma en la oficina. Los no fumadores que son obligados a trabajar en un lugar con humo están más cansados e irritables.
Concedemos demasiada importancia al espacio de una oficina. Una ventana y colores claros dan inmediatamente la impresión de que el cuarto es más grande.
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