Claudia Thurner, Christian Seelos, Johanna Mair
Bangladesh es uno de los países más pobres del mundo: el 50% de sus 135 millones de habitantes vive en la miseria. Recientemente, la población de Bangladesh ha emigrado a las áreas urbanas, como la capital, Dhaka, una de las megaciudades de mayor crecimiento en el mundo.
Los 10 millones de habitantes de Dhaka generan 4.635 toneladas de residuos sólidos al día. La gente tira la mayor parte de estos residuos delante de sus casas y no en los cubos de basura o en los contenedores de cemento dispuestos por la comunidad. Aunque la gestión de los residuos es responsabilidad del ayuntamiento, éste sólo recoge el 37% del total de residuos generados. La situación empeora durante el monzón, ya que los vertederos contaminan el agua, lo que deteriora las condiciones de vida y amenaza la salud de los recolectores de basura.
En 1995, los emprendedores Iftekhar Enayetullah y Maqsood Sinha estudiaron la alarmante situación de Dhaka y fundaron una ONG de investigación llamada Waste Concern. Tras descubrir que el 76% de los residuos generados eran de origen orgánico, se les ocurrió que podían recogerlos y transformarlos en un compuesto apto para uso agrícola. Un equipo de investigadores del IESE formado por la profesora Johanna Mair, el colaborador científico Christian Seelos y la asistente de investigación Claudia Thurner, ha analizado el modelo de Waste Concern, sus retos y sus exitosos resultados.
La idea de Enayetullah y Sinha era separar la materia orgánica de los residuos no orgánicos y tratarla en pequeñas plantas de compostaje, descentralizadas y poco automatizadas. La parte orgánica de los residuos podría entonces venderse y sacar un beneficio.
A pesar del escepticismo de los funcionarios gubernamentales, Waste Concern se puso manos a la obra con el objetivo de integrar tres niveles: la recogida de basura casa por casa, la fabricación del compuesto y su comercialización.
La primera iniciativa de la ONG fue establecer un servicio propio de recogida de basura , por el cual cobra entre 0,17 y 0,34 dólares al mes. Las camionetas llegan a más de 300 hogares y las tarifas cubren los salarios de los conductores y los basureros, por lo que el servicio es económicamente autosuficiente.
El segundo paso, la fabricación del compuesto, se lleva a cabo en pequeñas plantas descentralizadas, ubicadas cerca de áreas residenciales urbanas. Waste Concern utiliza una técnica de compostaje aeróbica conocida como Windrow Indonesia, que tiene unos resultados excelentes y casi no produce malos olores.
La tercera fase fue comercializar el compuesto. Waste Concern se asoció con Map Agro, un fabricante local de fertilizantes químicos, para distribuir el compuesto. Map Agro opera en nombre de su grupo matriz, Alpha Agro. Actualmente, Waste Concern vende el compuesto sin tratar a Map Agro a 0,04 dólares. Map Agro ha invertido 50.000 dólares en la construcción de una planta de enriquecimiento de nutrientes en la que enriquece una parte del compuesto que compra a Waste Concern. Los dos tipos de compuesto se venden a través de la amplia red de distribución de Alpha Agro.
Para los agricultores, el compuesto constituye un sustituto perfecto del fertilizante químico porque es más barato y disminuye la necesidad de éste en un 30%. El compuesto también mejora el color y sabor de los cultivos. Por otra parte, un uso intenso de fertilizantes químicos podría reducir el número de cosechas a largo plazo.
Para asegurar aún más su viabilidad financiera, Waste Concern logró que su proyecto fuera aceptado por el Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kioto, del que obtiene ingresos adicionales.
En conjunto, el proyecto de Waste Concern ha sido un gran éxito. Entre otros logros, ha integrado entidades públicas y empresas privadas en Bangladesh. Por un lado, la fabricación descentralizada del compuesto reduce la necesidad de las entidades públicas de espacio para vertederos y genera empleo. Por el otro, empresas privadas como Map Agro y Alpha Agro pueden obtener beneficios vendiendo el compuesto -tanto enriquecido como sin tratar- a través de su red de distribución. Además, Waste Concern ha aumentado el nivel de concienciación pública sobre los peligros de los vertederos de basura y el valor potencial de los residuos orgánicos.
Actualmente, Waste Concern gestiona 38 plantas de compuesto en 20 ciudades de Bangladesh. Con la colaboración de Unicef y el Gobierno bengalí, abrirá 34 plantas de compuesto en otras tantas ciudades y localidades a lo largo de 2006. La idea de una fabricación de compuesto descentralizada de Waste Concern se puede aplicar fácilmente en Bangladesh y otros países asiáticos.
Fuente: IESE Insight
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