Soñar es fácil, dice la sabiduría popular. Pero, ¿es tan difícil conseguir un sueño? ¿Existe algún método para hacer que los sueños se conviertan en realidad? Según el profesor del IESE Luis Huete, para cumplir los sueños es necesario conocerse a uno mismo, pero también planificar y cultivar una serie de disciplicinas de autoliderazgo. En su libro "Construye tu sueño" repasa de forma práctica un conjunto de técnicas y conceptos para hacer que deseos y realidad estén cada vez más cerca.
La identificación de los propios sueños es un proceso intuitivo. El cerebro utiliza un sistema de alertas (emociones agradables y desagradables) para advertirnos de si el perfil de acontecimientos que se está desarrollando en este momento se corresponde con un patrón bueno (satisfacción) o con un patrón peligroso (insatisfacción). En cierta medida, estas emociones son alertas que sirven para actuar.
Según el autor, tenemos seis voces interiores, que nos piden una serie de cosas razonables. Son una guía para conocer nuestros sueños, pero su interpretación acertada no es obvia:
El juego de las voces interiores dura toda la vida y cuanto antes se aprenda a jugar, más satisfacciones reporta. "El aprendizaje es observable en las prioridades que se dan a las voces", afirma el autor, que también añade: "Es señal de aprendizaje prestar cada vez menos atención a las cuatro voces básicas y escuchar más las dos últimas".
El respeto a la lógica interna de las emociones y a las necesidades emocionales de las personas que tenemos cerca es una pieza importante en la construcción de los sueños.
La construcción de un sueño se asienta sobre dos columnas: el sentimiento cotidiano y un proyecto personal de futuro.
En el día a a día se consigue una sensación de satisfacción cuando se desarrollan los recursos personales que permiten hacer bien determinadas actividades de forma efectiva. Por ejemplo, resolver conflictos o saber enfrentarse a las dificultades; disfrutar de las cosas buenas y no amargarse por nada; conectar afectivamente con los demás; saber mantener una cierta distancia con respecto a las cosas; saber recuperarse de las cosas que han salido mal...
En opinión del autor, "es bueno crear una cultura en la que las personas piensen que trabajan para sí mismas, ya que fomenta el sentimiento cotidiano de eficacia a través de la proactividad y de un sentimiento de responsabilidad personal".
Paralelo a ese sentido de eficacia cotidiana, la construcción de los sueños requiere tener un plan personal de futuro. Este plan se crea poniendo por escrito, releyendo mil veces y visionando con intensidad emocional una lista de deseos, de sueños muy concretos y con contornos muy nítidos. "Los sueños son nuestras posibilidades y los deseos aligeran el esfuerzo para conseguirlos", nos recuerda Huete.
Para Huete, el plan personal de futuro debe componerse de tres elementos bien diferenciados:
El libro propone siete pasos para dibujar un plan personal de sueños. Aunque se trata de un proceso totalmente racional, el autor recomienda "hacer el esfuerzo de bajarlo al subconsciente con repeticiones e intensidad emocional", para facilitar la movilización de recursos intelectuales.
Además de una buena auscultación de las voces internas y de la elaboración de un plan personal, para llegar a hacer realidad los sueños es imprescindible controlar otros aspectos que influyen en nuestras vidas. El autor pone especial hincapie en el papel del talento, la personalidad y las relaciones personales.
El talento es el conjunto de conocimientos, competencias y actitudes y creencias con los que nos enfrentamos a la realidad cotidiana. "Cuanto más talento, más posibilidades de hacer de los retos de la vida una fuente de vivencia de gran interés. Pero el talento pierde valor con el tiempo. Una persona que no invierta en la mejora de sus talentos, es como una empresa que no amortiza", advierte Huete.
Pero el talento no lo es todo. El desarrollo personal, sinónimo de felicidad, depende en muy buena parte de la personalidad. El libro describe los rasgos psicológicos que determinan la personalidad y sus patologías, y propone estrategias para aprender a gestionar las dificultades y acercarnos a nuestros ideales. "El desarrollo de las capacidades internas permite hacer frente a mayores niveles de complejidad objetiva externa sin 'desajustarse'", afirma el autor.
Las relaciones también juegan un papel fundamental en el progreso profesional y personal, y por tanto, en la construcción de los sueños. Y es que las relaciones multiplican tanto lo que se disfruta como lo que se sufre. Para el profesor del IESE, existen tres niveles de relaciones a los que puede aspirar:
En opinión de Huete, construir una buena relación con la persona que ejerce como nuestro superior en el trabajo contribuye en mucho al logro de nuestros sueños. "Lo importante para gestionar una relación con tu jefe es aproximar las expectativas de ambos sobre las cuestiones clave", sentencia.
Además de estos conceptos, el libro dedica algunos capítulos a las disciplinas de autoliderazgo para la mejora de las relaciones, los peligros de conflicto que surgen entre las personas y los deterioros de la conducta que impiden la consecución de los sueños. Todos ello de forma didáctica y práctica a través de listados de autodiagnóstico, definiciones y diagramas, que hacen de este libro una auténtica guía para construir y conseguir los sueños.
Fuente: IESE Insight
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