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Cómo despedir a un trabajador Comunicar esta decisión puede ser uno de los momentos más difíciles en la vida de un jefe. Pero, tarde o temprano, deberás enfrentarlo. Para hacerlo, te entregamos una serie de recomendaciones para abordar el tema en el momento preciso y utilizando las palabras correctas. Cuida cada detalle. Ten claridad sobre los motivos. Y nunca intentes minimizar la situación.
La experiencia dice que la mejor forma de evitar los despidos es reconociendo las necesidades reales de la empresa a la hora de contratar a un trabajador. Sin embargo, factores externos (desde un cambio legislativo hasta un acontecimiento climático) pueden obligar a reducir la plantilla de empleados.
Ahora bien, si al momento de la contratación ya sabes que el contrato tendrá una duración determinada, es importante dejarlo claro al trabajador y evitar malos entendidos.
Cada empresa y cada jefe sigue sus propios métodos. En la mayoría de los casos es el superior directo quien lo hace, quizá acompañado por el responsable del departamento de Recursos Humanos. La persona que “acompaña” (también un miembro del equipo) puede servir de testigo si se inicia un juicio. Lo más importante es que quien lo haga tenga credibilidad (la situación puede volverse inmanejable si el afectado “no cree” lo que le están diciendo) y pueda argumentar realistamente las razones del despido.
Decirle a una persona “estás despedido” no es fácil, pero escucharlo es peor aún. No titubees al comunicar la decisión y tampoco dejes espacio a dudas. El trabajador debe entenderlo claramente. Busca un momento en que ambos estén solos, salúdalo en forma cordial e invítalo a sentarse. Luego de una breve pausa, dilo. Puedes utilizar frases como:
- “La realidad de la empresa nos ha obligado tomar la decisión de prescindir de sus servicios”.
- “Hemos decidido prescindir de sus servicios”.
- “Con mucho dolor debemos informarle que ya no formará parte de esta empresa”.
Sobre todo si la noticia es sorpresiva para el trabajador, su reacción puede tardar un poco. Aprovecha estos segundos para exponer en forma seria los motivos que llevaron a la empresa a tomar esta decisión. No lo abrumes con una larga lista de razones. Explica en forma concisa y pausada, dándole tiempo al trabajador para interiorizar tus palabras. Es importante que luego pueda pensar con calma lo que le ha pasado.
Lo peor que puedes hacerle a una persona es crearle falsas expectativas sobre la posibilidad de “trasladarte a otro departamento” o “hablar con alguien para que no te despidan”. Si hablas con él es porque la decisión está tomada. Tampoco le mientas sobre las razones ni busques subirle el ánimo con palabras falsas. Puedes ofrecer tu ayuda personal para recomendarlo en otro trabajo, pero deja que esa puerta se abra después.
Cada empresa (sobre todo si hay contrato sindical) tiene sus propias políticas a la hora de despedir. Analiza este punto y hazlo según lo pactado, sea con una antelación de 15 o 30 días o de unas horas. Cada caso es diferente y depende de la persona a despedir: personalidad, funciones, situación familiar, etc. Si es posible, discútelo con tu segundo de a bordo o con un superior. Siempre es bueno recibir consejo, especialmente si intuyes que es un “caso difícil”.
Los profesionales, hasta ahora, no logran ponerse de acuerdo sobre cuál es el día y el momento preciso para despedir a una persona. Aquí van las consideraciones de cada caso:
Si el trabajador se comporta en forma iracunda o se sospecha una reacción violenta o vengativa, es recomendable:
Todos estos consejos buscan respetar la dignidad del trabajador despedido, pero también cuidar la moral de “los que se quedan”. Si el equipo nota o asume un mal trato en la salida de su compañero, el clima en la empresa se enrarecerá. Es importante comunicar al resto de los trabajadores las razones de la decisión y, sobre todo, calmar las aguas. Si no habrá más despidos, enfatizarlo. Si es posible que sí haya otros, informar cuándo es posible que suceda. Mientras más certeza tengan las personas, mejor.