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Consejos para enfrentar una entrevista de trabajo Una entrevista de trabajo es, definitivamente, una oportunidad. Para no dejarla escapar, sigue estas recomendaciones que te ayudarán en los tres pasos clave: a) preparación previa, b) enfrentar el momento clave, y c) qué hacer después del encuentro. Recuerda que el trabajo no te está esperando: ¡tienes que ir por él!
No hay nada peor que llegar a una entrevista sin saber (o al menos imaginar) para qué te quieren. Algunos headhunters y reclutadores corporativos gustan mantener bajo siete llaves el nombre del contratante y el cargo disponible. Aún así, puedes prepararte y llegar con información clave que deslumbrará a tu contraparte. No hay nada mejor que enfrentarte a una entrevista con total seguridad. Para ello, sigue los siguientes consejos y sácale el jugo a internet:
Si hay algo que debe quedarle claro al entrevistador, es que sabes bien lo que haces (técnica y profesionalmente) y que conoces bien el negocio (cómo opera interna y externamente). Es muy probable que tu conocimiento se note no sólo al responder bien, sino al preguntar con jerarquía.
Un buen profesional no sólo estará interesado sobre su cargo, sino sobre cómo opera la compañía y cuál es su “posición competitiva”. En los puestos directivos esto es clave, ya que es vital que sepas “cómo se mueve el negocio”. Por eso, haz preguntas.
Es importante que cuides tu imagen. Evita, ante todo, ir desarreglado o con ropa informal. Si eres mujer debes cuidar el peinado (nada muy “sofisticado” o que llame demasiado la atención) y usar, de preferencia, un traje sastre ya sea pantalón o falda y de colores obscuros o conservadores. No uses adornos muy ostentosos o pintura en tonos muy fuertes. En el caso de los hombres, es recomendable asistir a la entrevista con traje oscuro (azul, gris o negro) con camisa blanca y una corbata seria. El objetivo es mostrar una imagen profesional. Esto no significa que no puedas seguir tu propio estilo. El objetivo, finalmente, es causar una gran primera impresión y no dejar que nada distraiga a tu entrevistador.
No siempre te encontrarás con estos requerimientos, pero cada vez son más frecuentes. Si así pasa, llénalos con cuidado y completamente. Un buen reclutador evaluará aquí tu atención al detalle y tu capacidad para seguir instrucciones. La velocidad también es importante; no seas tan perfeccionista, sé más bien rápido.
Recuerda que tú eres el responsable de crear empatía con el entrevistador. La mejor recomendación: sonríe. Una persona alegre va dejando su “estela” desde que ingresa al edificio, saludando cortésmente a la recepcionista o al policía.
Al finalizar la entrevistas, es correcto que agradezcas al reclutador su interés en tu perfil. No te “tires al suelo”. Simplemente manifiesta que para ti es importante tomar esta oportunidad. Reforzar tu interés por el cargo –sin ser majadero–, no es un pecado.
Al finalizar la entrevista puedes buscar una conclusión a través de algunas preguntas. Es importante que te sientas cómodo al hacerlas, por lo que todo dependerá de cómo te has comunicado con tu contraparte.
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