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Errores comunes al conducir una entrevista
martes, 01 de abril de 2008

Un buen entrevistador debe guiar una conversación agradable, pero sin tomar el protagonismo. Pero, sobre todo, debe saber qué es lo que está buscando, en cuanto a perfil técnico y personalidad. Como reclutador tu misión es una sola: encontrar la persona correcta. Para sacar el máximo provecho a la entrevista, evita cometer estos ocho errores clásicos.

1. No saber qué buscas

Si no tienes claro el perfil, es muy probable que pierdas el tiempo. Es clave que antes de enfrentarte a cualquier candidato definas con precisión las características técnicas, habilidades emocionales, experiencia y personalidad que buscas en la persona que "necesitas" para esa vacante. Algunos ejecutivos dicen actuar por instinto, "buscando una persona, más que un cargo". Eso es cierto, pero corres el riesgo de pasar semanas o meses en ese proceso. Para definir el perfil de un candidato, necesitas al menos precisar lo siguiente:

  • Experiencia deseada.
  • Estudios requeridos.
  • Conocimientos técnicos.
  • Habilidades emocionales (personalidad ideal).

Otros factores importantes son:

  • Idiomas.
  • Uso de software.
  • Disponibilidad para viajar.
  • Salud compatible.

2. Escaso conocimiento del puesto

Muchas veces, los reclutadores reciben una "definición de perfil" para un puesto, pero no profundizan en él. El problema es que, si no investigas bien de qué se trata el cargo, un buen candidato notará rápidamente tu falta de conocimiento y buscará sacar ventaja de ello. Es imposible que sepas todo, pero, al menos, infórmate de lo más importante y cómo esa ubicación se conecta con el resto de la empresa. No necesitas conocer todos los detalles técnicos de un trabajo para saber lo que requieres de una persona. Si te es posible, habla con personas que tengan una posición similar a la que estás buscando o, mejor aún, con sus superiores. Lo que no debes dejar de saber:

  • Responsabilidades directas e indirectas.
  • Horario de trabajo.
  • Con qué áreas se relaciona (directa e indirectamente).
  • Ubicación del departamento en la estructura general de la empresa.
  • Otras posiciones similares.

3. No tomar notas

Confiar sólo en tu memoria es casi una falta de respeto para el candidato. Es imposible que recuerdes todo lo que hablas con una persona, sobre todo si te sometes a una ronda con dos o tres entrevistas por día. Ten por seguro que al quinto día confundirás los nombres y situaciones, lo que no ayudará a tu empresa y menos a la persona que con seriedad se presentó a la entrevista. Lo ideal es que elabores una pequeña "plantilla" con los datos básicos del candidato y los comentarios que te merecen sus respuestas y actitud. Para ello, puedes guiarte por la información que utilizaste para diseñar su perfil y que guió tu investigación sobre el puesto (puntos 1 y 2 de este artículo). También puedes realizar anotaciones en el CV del candidato, pero esto se ve poco profesional.

4. No prestar atención

Parece obvio, pero es usual que un entrevistador esté más pendiente de alguna tarea que debe realizar, que de las respuestas y actitud del candidato. Concéntrate en la persona que tienes frente a ti y recuerda que escuchar no es lo mismo que oir. Es mejor una buena entrevista corta (de 10 a 15 minutos) que una larga e inútil conversación. Para facilitar tu desempeño utiliza una plantilla para tomar notas (como se explica en el punto N° 3), apaga tu celular y realiza la entrevista en una sala cerrada y, ojalá, sin "paredes de vidrio".

5. Sugerir respuestas y teorizar

La entrevista de trabajo es, sobre todo, una oportunidad para el candidato. Es "su" gran momento; no el tuyo. No lo "ayudes" al sugerir respuestas. Eso limite el libre flujo de ideas y no permite que el entrevistado pueda expresar por qué cree que es el mejor profesional para esa vacante. Escucha más; habla menos. Deja de lado tu visión de la empresa y deja que el candidato te diga cuál es su visión del puesto y del negocio. Olvídate de teorizar. Recuerda que no eres el profesor tomando un examen.

6. Crear estereotipos y guiarte por prejuicios

Todas las personas son diferentes y, sobre todo, no siempre son lo que parecen. Es cierto que un buen traje habla bien de la preocupación por su imagen de un candidato, pero recuerda que la corbata no hace al ejecutivo ni el casco a un ingeniero de planta. Dale oportunidad a una persona a explicarte sus habilidades y experiencia, aún cuando su presentación o su forma de hablar con sean de tu agrado. Los prejuicio, como la palabra lo indica, son opiniones previas que creas sin conocer realmente a la persona. Evita los estereotipos y no dejes que los prejuicios evalúen a un candidato.

7. No vender tu empresa y tu cargo

Algunos reclutadores caen en el error de no entusiasmar al candidato sobre el puesto que ofrecen, pensando que está ahí decidido a ingresar a la empresa. Pues bien, esto no es necesariamente cierto. Algunas personas, sobre todo las que tienen un buen trabajo y buscan verdaderos desafíos profesionales, no siempre están desesperadas por cambiar empleo. Entonces, es vital que vendas no sólo un buen salario y sus prestaciones, sino todos los beneficios del trabajo: ambiente, calidad de vida, capacitación, vinculación con otras empresas, posibilidad de crecer, etc.

 

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